ECLESIA SANDA MARÍA DE PETOS DE TRASDEÇA
REFIERE LA PÍA VOZ
Transferida de unos a otros en la antigua tradición, dónde hoy se asienta el Santuario Nosa Señora dos Desamparados, se encontraba esta iglesia prerrománica , tras la invasión sarracena son arrasadas casi todas iglesias desapareciendo esta también, bajo la advocación de Santa María y de otros Santos cofundacionales, tan solo por su nombre de Santa María de Petos, nombre errado por Petre / Pedre, según señala García Conde ( en el Tumbo, fol. 2 lín. 21 se lee Petos, que así se llamó antiguamente Santa María de Abades.
LIPSANOTECAS-PETOS
El término reliquia se define como "la parte del cuerpo de un santo, por haberle tocado, ya es digno de veneración".
El término encolpia usado en el siglo IV pequeños relicarios que estos cristianos afortunados portaban como colgante del cuello dentro de una pequeña cruz.
El término lipsanoteca (tiene su origen en las palabras griegas leipsana que son restos de reliquias y theke, que significa armario o caja. Consiste en un pequeño relicario de madera, para guardar reliquias durante el periodo románico desde el siglo X al siglo XIII, que solía depositarse practicado en la base del altar o bajo el altar, de consagración, de una iglesia o ermita, el cual quedaba cubierto con una minúscula laja sellada con arena o barro y sobre esta una losa de piedras sin identificar como las del suelo de la iglesia o de la ermita, en los templos prerrománicos y románicos.
En el Quinto Concilio de Cartago, en el siglo III de nuestra Era Hispánica, se decretó que ninguna iglesia podría ser consagrada sin que algunas reliquias hubieran sido colocadas bajo el altar.
Las reliquias se colocaban en un pequeño envoltorio llamado bolsitas de lino o de seda, atados con un hilo de seda y se encerraban en la oquedad excavada en la madera propia lipsanotecas (petos), junto a un trozo de pergamino que se escribe procedencia la identidad y procedencia del santo o mártir al que pertenece la reliquia. Cerrándose la oquedad con una tapa y se lacraba con cera. A estos documentos que identifican la identidad y origen de las reliquias se conocen hagiográficamente con el nombre de auténtica.
El término de auténtica es un pequeño fragmento de pergamino, más tarde sería de papel, que lleva escrito el nombre del Santo, la fecha de nacimiento, martirio, al que le pertenece la reliquia. En realidad es etiquetar la reliquia del Santo, que en los primeros tiempos cristianos llegó su uso hasta la Edad Media, perdurando hasta nuestros días. Representa la reliquia del Santo, sea de un cuerpo, ropajes, instrumentos del martirio, partes diminutas que se ponen en estas cajitas de madera talladas a mano, representando el culto más antiguo de este Santo. De esta forma se perpetuaba el rito primitivo de los primeros cristianos en celebrar el sacramento eucarístico, sobre la tumba de los santos, mártires, representados en la santa reliquia aquí depositada.
Actualmente en nuestras iglesias, ermitas, monasterios, conventos, catedrales, colegiatas, basílicas y seos, sigue vigente este rito, hoy en la consagración de un altar católico la rústica lipsanoteca, a razón del Concilio Vaticano II de 1962, cambia la tradición eclesiástica, ha sido suplantada por un pequeño estuche de metal, más moderno de metal dorado, llamado relicario.
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