DÓNDE EL MUNDO SE LLAMA ABADES

 


Portada del libro Dónde el mundo se llama Abades

1ª Edición Marzo 2021. Edicions Fervenza.

Refiere la pía voz

Transferida de unos a otros en la antigua tradición:

Desde mis aposentos sentado  en el asiento de piedra en una de la ventanas de mi pazo humilde "Agnus Dei", dónde ondean mis armas heráldicas, "Una fortaleza sobre ondas de azur e plata". Bordura de sinople cargada con ocho Conchas de Santiago de oro". Siendo descendiente de un Cavaleiro de la Orden militar de la V(B)anda y de la Encina, Año del Señor 1332, camino de las estrellas a Compostela.

Me identifico con los caballeros medievales de las distintas Ordenes militares que pertenecieron recorriendo, protegiendo el Camino de Peregrinación a Compostela desde los lugares Santos, antepongo mi lugar  de residencia Trasdeça a mis apellidos, cómo hicieron es estas tierras los famosos caballeros de Deça, a quién admiro Diego Gomes de Deça, conde de Deça enterrado en su yacija en la capilla de los Deça en 1341 adosada a la iglesia de San Pedro de Ansemil.

Contemplo esta imagen viva en mi recuerdo, mi vieja compañera románica Santa María de Pedre en el siglo XII y desde el siglo XV rebautizada como Santa María de Abades. El templo del siglo XVIII dedicado a la devoción de los Desamparados, la Rectoral de Abades, actualmente en ruinas, se está recuperando poco a poco, con iniciativas privadas y altruistas, el crucero barroco de 1698 que preside en lo alto del camino, dedicado a Santa María patronazgo de Abades, cerrando el conjunto religioso con la ermita reedificada en 1717 dedicada antiguamente a Santiago O Peregrino y a San Queitán de  Bazar, bajo la advocación de de San Cayetano de Bazar.

Vía éste blog, pretendo dar a conocer esta maravillosa parroquia de Santa María de Abades, con todos sus encantos y su tesoro más preciado que es su historia, templos, sus gentes, gastronomía, su patrimonio paisajístico, histórico monumental de gran valor religioso  indagando en la historia de la parroquia con exposición de hechos cronológicos dónde el "abadero, abadera" , gente de esta tierra en el aspecto social de la parroquia de Abades.

Gracias a Antonio, sacristán y guardián del templo Santuario Nosa Señora de los Desamparados de Abades, he conocido este Santuario "casi olvidado", situado en el Valle de Abades dónde al contemplar reina la paz monasterial sin ser monasterio, ni abadía, ni conventual.

Al llegar al valle de Abades, encontramos el Santuario, templo mariano dedicado a la advocación  y veneración de la Virgen de los Desamparados, viendo el cuerpo de su impresionante torre campanario desde la lejanía, que nos recuerda a la torre de un monasterio sin serlo, una edificación grandiosa bien conservada a pesar del tiempo que ha pasado, al entrar , admiramos la belleza contemplada, lo que fue en su día, podemos compararla con una mini catedral pero en el rural gallego.

Nuestra Señora de los Desamparados, es la titular del Santuario, oriunda del Reino de Valencia nos vigila, nos saluda al entrar, desde su balconada cuida de su Santuario, dónde reina la paz, la soledad, la majestuosidad con decoración interior, la claridad que pasa a través de los cuatro vanos de la cúpula, de las ventanas vitrales del templo,, reinan sobre el "claroscuro" efecto de luz  y sombra dentro del Santuario.

La Virgen de los Desamparados de Valencia, hizo el Camino de Peregrinación de  Levante a Santiago de Compostela hasta el lugar de "El Fojo de Trasdeça" en Pontevedra, para quedarse en Santa María de Abades, llegando el jueves día 25 de febrero de 1750, en plena monarquía borbónica.

Dos jóvenes sacerdotes valencianos exiliados del siglo XVIII por apoyar a Felipe V fueron enviados a la diócesis de Lugo, P. Juan Bautista y P. Joaquín, Juan Bautista fue nombrado Obispo de Lugo y Joaquín queda como secretario, capellán del nuevo Obispo, el nuevo Obispo cae enfermo y fallece sus restos son enviados a Valencia para ser enterrados, Joaquín es nombrado Pastor de almas de Abades la parroquia más pobre de las doscientas que tiene la diócesis de Lugo. 

P. Joaquín, como buen devoto de la Virgen de los Desamparados, aquí en su nueva parroquia nos inculcó su devoción y Amor hacía Nuestra Señora. Su decoración artística en las distintas artes plásticas, la expresividad  natural de sus imágenes, las directrices que dió a los hermanos Ricoy Bordel mestres alarifes de la época, el trabajo del cantero en colocar piedra a piedra, los sillares, la heráldicas de los obispos que participaron en la construcción de este Santuario, descansan  a ambos lados de la cúpula sobre la pechinas del Retablo Mayor.

Debemos admirar estas obras religiosas y arquitectónicas de nuestro patrimonio, dándolas a conocer para devolverle la admiración de su esplendor desde sus comienzos. 

Ezequiel D Trasdeça.

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